viernes, 16 de marzo de 2012

Detrás de "Te mataré"

                                                         Lirn. Te mataré, 2012.


Hace unas semanas, mi profesora de Taller de Dirección Cinematográfica, Patricia Luke, encargó al grupo una tarea: grabar un video sobre una historia simple. La finalidad de este ejercicio era demostrar que habíamos aprendido los encuadres y movimientos de cámara propios del lenguaje cinematográfico. También teníamos que mostrar nuestras habilidades en el uso de la claqueta, al registrar su aparición ante la lente en una especie de making of. La tarea me emocionó. Ya hacía tiempo que no producía un audiovisual. De inmediato, comencé a idear posibles historias para la grabación. 

     El proyecto no era individual. La profesora hizo equipos de tres personas. El criterio de elección usado fue la proximidad de los asientos de los estudiantes. Al no conocer a nadie en la clase (supongo que mis compañeros se encontraban en la misma situación) me pareció buena idea. Así, mi equipo se conformó por Esteban, sentado adelante de mí, y Lalo, sentado detrás. Acordamos pensar en historias y mandarlas por correo el fin de semana para elegir la mejor. De esta manera, pretendíamos grabar el miércoles. Llegó el domingo. Nadie había mandado nada. Acuñé mi propuesta y la mandé en la noche. Dos días después recibí respuesta. Quedamos en grabar la tarde del día elegido anteriormente. 

     Como no había más ideas, alisté todo para trabajar con la mía. En el camino hacia la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), donde grabaríamos, recibí un mensaje de Lalo. Explicó que no podría ir, ya que su trabajo no se lo permitiría. Me comuniqué con Esteban para avisarle sobre la situación. También por SMS, avisó que no llegaría. Como ya estaba en camino hacia la UNAM, decidí no desaprovechar el día y me fui para la zona cultural, donde se llevaba a cabo el Festival Internacional del Cine de la UNAM (FICUNAM).

     El viernes, día de la clase, se unió un nuevo integrante al equipo: Jorge. Él, Lalo y yo decidimos grabar el lunes. El fin de semana serviría nuevamente para enviar más propuestas. Esteban faltó el viernes, pero por correo nos avisó que el lunes no podría asistir, así que se ofreció para la edición. Afiné mi idea. Envié mi propuesta mejorada a mis compañeros, quienes le dieron "luz verde". El lunes llegamos solamente Jorge y Yo. Intentamos comunicarnos en vano con Lalo. Necesitábamos, de menos, una persona más que nos ayudará. Por suerte, mi amigo y tocayo, Luis, y unas amigas nos "echaron la mano".  Grabamos. Comencé y terminé la edición para el viernes. A Esteban lo vi el Jueves de esa semana, él se encargaría de la edición del "making of".

Un tipo que orina por horas

Después de esta pequeña-gran contextualización acerca de la producción de Te mataré, hablaré sobre la historia del video, que, como han apreciado, es bastante simple. Un sujeto recibe una llamada. Le dicen que lo van a matar. Confuso y asustado, trata de asimilar la situación. No tiene la menor idea de quién le acaba de marcar. Entra en paranoia y corre. Por alguna extraña razón, su recorrido, aparentemente al azar, lo lleva a un baño. 

     En yuxtaposición, se encuentra el personaje antagónico. Una vez que cuelga su celular, entra al baño. Con mucha tranquilidad se dirige hacia los mingitorios para orinar. ¡Y parece que mea por mucho tiempo! Pues, cuando el sujeto paranoico llega, él todavía desahoga su necesidad fisiológica. El primer individuo se tranquiliza al llegar al baño. No ve ningún peligro ahí. Sólo hay un hombre mucho más pequeño que él. Ingresa a tranquilizarse a una de las cabinas del WC. Cuando logra recuperar cordura de sí, la puerta frente a él se abre. Aparece el hombre "inofensivo" que vio hace un momento con una pistola en mano.  El protagonista es asesinado. El homicida sale de la escena del crimen y marca un nuevo número. La historia se repetirá con otra víctima. 

     ¡¿Por qué el asesino nunca se cansa de miar?! Bien, esto se debe a que se relaciona el tiempo del recorrido del protagonista con el tiempo en que su némesis orina. Las elipsis usadas en el trayecto de la víctima aumentan el tiempo de la huida en la conciencia del espectador. Por lo tanto, el tiempo del victimario en el baño crece también. En resumen: Tiempo del recorrido del protagonista = Tiempo en el baño del antagonista. Esto funcionaría para un historia con fines miméticos, como en apariencia es ésta. En tal caso, la historia perdería verosimilitud. Y tal vez lo haga, pero siempre en función de un fin no mimético.

El único destino: la muerte

La llamada, los baños, la huida, el asesinato, etc, fueron sólo un pretexto para presentar el tema de Te mataré. Fueron la forma en que la idea principal es exhibida. El corredor nos indica que el ser humano no puede escapar de su destino, al más puro estilo de los poemas griegos. Cada paso dado, cada decisión tomada, le han acercado a su trágico final. El sabía que su suerte estaba dictada desde el principio, y aún así trató de escapar de los designios de la vida. 

     Ahora bien, mi intención no es decir que el hombre esta atado por el destino. Sino únicamente por un destino, uno que compartimos todos: la muerte. Cuando un ser nace, se sabe que éste morirá. Se desconoce en que momento, o cómo pasará, pero es seguro que dejará de vivir eventualmente. La llamada del principio del video es el nacimiento, el designio de la fatalidad. Quién habla es la muerte. Ésta puede llegar en el momento en que menos se espera. El protagonista de la historia está consciente de que morirá. Vive en la expectativa de este conocimiento. Cuando se relaja y deja de aguardar el fin, éste llega en un lugar bastante intrascendente. 

     La muerte está presente desde el nacimiento. Espera a que la vida se consuma para hacer su acto de aparición. El asesino es una abstracción de esta figura siniestra. Aguarda tranquilamente porque sabe que el momento fatal llegará. Este es el único destino que existe. Nadie puede evitar la muerte.

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